Se desarrolla en un bloque en “U” adaptándose a la forma de la parcela, de 4.976,20 m2, y aprovechando la orientación y las vistas a la sierra de Madrid. Esta propuesta genera dos zonas abiertas: en la zona convexa se plantea la zona de juegos de niños y un gran área verde de jardines, a donde miran los dormitorios de las viviendas; en la zona cóncava, donde cae el sol, se plantea la piscina y la vía de acceso a los portales, a donde miran las terrazas.

La fachada queda conformada con una doble piel, una primera de ladrillo blanco a doble altura y una segunda interior con acabado en madera, generando profundidad. Se produce así en fachada una coherencia rítmica en forma de retícula que la estructura de forma global.

El edificio tiene nueve plantas con la baja elevada sobre el nivel de acceso; estas cuentan con un jardín privativo que a su vez sirve de pantalla acústica. Todas las viviendas tienen dos fachadas opuestas que generan una ventilación cruzada natural. La fachada de las estancias a las terrazas queda retranqueada para protegerse del sol del verano y a la vez hacen que en invierno, por la amplitud de las ventanas, las viviendas tengan una mayor ganancia solar reduciendo así la demanda de energía.

Realizado en una parcela de 8.450 m2 con baja densidad edificatoria, con 10.423 m2 construidos, permite el acceso a los portales de las viviendas a través de un jardín, con un área más apartada y soleada que acoge las piscinas y juegos de niños. A este  jardín se vuelcan las grandes terrazas de más de 20 m2 a las que se da paso a través del gran ventanal del salón.

Dispuestas en dos edificaciones alargadas, las viviendas se retranquean de los linderos, para añadir un gran jardín privado a las viviendas de planta baja.

La fachada en piedra natural responde al elevado nivel de calidad, dando homogeneidad y aplomo a la construcción así como un toque de modernidad y calidez gracias a sus tonos claros.

Con una parcela de 3.300 m2, se plantea una promoción de 15 chalets adosados, con acceso individual desde la calle, enfrentados en dos hileras situadas en los linderos de mayor longitud; gracias a esto, se genera un espacio central destinado a espacios comunes y aparcamiento, con acceso por uno de sus extremos y culminado con una piscina comunitaria en el extremo opuesto.

Se emplean volúmenes puros, cerrados en un primer plano con un elemento vertical, esbelto y sin aperturas, que otorga solidez a cada construcción y un segundo plano retranqueado que constituye el ritmo de fachada.

Las viviendas planteadas constan de tres alturas comunicadas por una escalera central característica en forma de “U” y cubierta por lucernarios, lo que permite el acceso de luz al núcleo de comunicación; con jardín individual volcado hacia el interior del recinto, dando más privacidad con respecto a la calle, así como una terraza en ático, también volcada hacia el interior, ofreciendo tranquilidad e intimidad a los propietarios.

Se busca liberar al máximo la parcela para dotar de jardín al conjunto. Así, el edificio aparece al fondo de un espacio ajardinado, en la parte alta de la parcela. Sobrio y de sencilla geometría con deliberada horizontalidad permitiendo el paso por la abertura continua del muro cortina desde el suelo que, en un plano sin interrupción que envuelve al edificio, nos permite el acceso a sus estancias, pues fachadas, techos y volúmenes del edifico parecen flotar sobre el mismo.

Los muros cortina soportan los planos siempre horizontales que cubren los espacios. La iluminación natural se matiza para cada estancia mediante la reflexión en las láminas de agua o los paramentos de sus patios, que van adecuando su tamaño a los espacios que sirve, o claraboyas y lucernarios según la escala y la función pública, privada o intima de los espacios.
En el edifico desarrolla un complejo programa, con circulaciones y actividades paralelas que sirven al uso público y que se sitúan tras paramentos ciegos junto a la calle de servicio con acceso independiente.

Se emplean materiales claros y sobrios, llevando al limite el uso de la piedra de fachada que continua en el suelo, dando así continuidad y homogeneidad al conjunto.

La propuesta plantea la construcción de un edificio público para uso de Casa de Cultura; con dos claras escalas, una urbana, en relación con el conjunto histórico exterior, y una segunda escala de edificio que se desarrolla entorno al patio, volcándose hacia el interior. Éste patio sirve de espacio de encuentro de las diversas actividades que se realizan en la Casa de la Cultura; a él se abren el teatro-auditorio, las zonas de salas de reuniones y videoteca, y el ala destinada a oficina de turismo, aula de música y sala de formación ocupacional. En planta baja se prolonga el Claustro en el exterior con un soportal porticado frente a la Plaza de las Eras, que produce permeabilidad entre interior y exterior dando uniformidad al conjunto.

Se propone un tratamiento exterior con materiales tradicionales de la región a base de ladrillo cara vista de tejar con aparejo toledano, revocos con colores suaves y elementos lineales de piedra caliza en el alero, la imposta y las columnas de los soportales. En el volumen del teatro-auditorio se propone un revestimiento con aplacado de piedra caliza de tonos suaves, que realza su carácter singular dentro del conjunto, aunque integrándolo con el mismo.

Cabe destacar los problemas que planteaba la parcela, situada junto a la circunvalación M-40, caracterizada por el flujo constante de vehículos. A su vez, la forma triangular de ésta dota de gran complejidad el desarrollo de proyecto; así, este necesita de toda la altura y ocupación que se permite para alojar las actividades que en el se producen, formando parte singular del paisaje de la zona.

El vestíbulo de planta baja se repite en las plantas superiores como eje de comunicación vertical que se ilumina a través de los ascensores y de la cúpula de cristal que remata el edifico y caracteriza su perfil.  Partiendo del volumen del vestíbulo se desarrollan los espacios de circulación dando a las fachadas de orientación sur y los espacios de circulación funeraria por las fachadas al patio interior de orientación norte. La luminosidad conseguida en los corredores llega a las estancias privadas desde el muro cortina, en un plano único en las fachadas al norte que confluyen  en paños ciegos de piedra natural.

 Se recurre en fachada a pilastras de hormigón blanco para dignificar la función del edificio y se rematan con un dintel que aloja una jardinera componiendo una “logia” que encuadra la gran terraza pública ajardinada de su cubierta, punto de desahogo para los participantes de los actos que en este edificio se suceden.

Como primer paso se realizó un estudio inicial del conjunto edificado existente para comprender su lenguaje arquitectónico y su materialidad. La ampliación de 22.000 m2 de la plaza de La Moraleja se plantea como una arquitectura análoga a la ya existente en La Plaza de los Ciervos, de piedra clara y ladrillo, en dos plantas con cubiertas de pizarra, dispuesta en cuatro edificios.

La ampliación se conecta a través de una plaza peatonal porticada en la que se sitúa comercio y restauración. En su extremo oeste conecta con el eje también peatonal que conforman los otros tres edificios y contienen la mayor parte de la dotación de oficinas en ellos; de esta forma, se concibe como un conjunto peatonal integrado en el pinar característico de la finca original de la Moraleja, haciéndose una extensión con continuidad del conjunto original ya existente.

El objetivo inicial de este proyecto era crear un edificio polivalente y flexible, capaz de evolucionar en el tiempo, evitando así su obsolescencia temprana. Se creó así un edificio independiente de 50.000 m2, de oficinas y comercial en planta baja, rodeado de zonas ajardinadas y generado por la unión de tres cuerpos de edificación independientes, con una distribución interior libre que permite ampliar y reducir los espacios creándose una gran flexibilidad en planta, y separados entre si permitiendo una iluminación clara en el interior.

El acceso se realiza por medido de un arco monumental, de 25 m de luz situado en el centro de la edificación, rompiendo  con la armonía ortogonal del cerramiento de vidrio y dando paso a un amplio recibidor en doble altura culminado con una cúpula-cristalera que permite el acceso de luz natural y que es nexo de unión de los tres cuerpos edificados.

Se realizó un estudio minucioso de la tipología de tanatorio en Europa, con especial interés en la obra de Alvar Aalto. Tras varios viajes, se estableció la estructuración de la tipología tanatorio y se extrapolaron los ejes principales a la parcela.

El objetivo principal era crear un tanatorio-jardín; para ello, la construcción se ubica en la cota más alta, como un hito del parque con el perfil anguloso de la capilla que remata el edificio, que para integrarse en el entorno se desarrolla en planta baja, dándole continuidad con la naturaleza existente. A su vez, esta estructurado para contemplar futuras ampliaciones urbanísticas.

Se utiliza el granito para la pompa que requiere el acontecimiento que aloja el edificio y el ladrillo para hacer más cálida la estancia. Este juego se realiza también con la escala de las distintas partes que lo componen, mayor para las áreas de circulación pública y relación general y menor para las de estancia íntima y relación más privada.

Promoción residencial de 6384m2 en tipología de bloque abierto en altura, en una parcela situada en un nuevo desarrollo urbanístico en un paraje natural al Noreste de Madrid.

El edificio contempla la distribución de las viviendas en una torre de volumen puro de caja, jugando con la geometría estas las viviendas, buscando volúmenes secundarios que no rompieran la geometría principal, y teniendo en cuenta la característica de edificio aislado.

Los espacios exteriores se disponen en zonas ajardinadas, tanto comunes como privadas de las viviendas, una piscina comunitaria y plazas de aparcamiento en superficie.

Los materiales empleados, como el ladrillo cara vista color blanco, permiten una mayor integración en el paisaje y su relación con el entorno inmediato. Los tendederos estarán acristalados con lamas de vidrio para una mayor luminosidad interior y las terrazas también se cerraran con barandilla acristalada para una mejor utilización del espacio.

Se realiza una reinterpretación de las necesidades planteadas por el estudio de mercado, dándole polivalencia y posibilidad de evolución al edificio y la vivienda particular en función de las necesidades de sus ocupantes a lo largo del tiempo. Así, con una parcela de 13707 m2, el proyecto se desarrolla en 4 edificios de vivienda colectiva, con un total de 14.392 m2 construidos repartidos en 128 viviendas de dos, tres y cuatro dormitorios. Los bloques de vivienda se plantean junto a los linderos norte y sur de la parcela, liberando el resto de esta para organizar, entre áreas ajardinadas, la zona de piscina, pistas deportivas y juegos para niños. Se proyecta también una hilera de 15 locales comerciales junto al lindero oeste de la parcela.

Las viviendas disponen de una amplia terraza y la cocina cuenta con terraza tendedero independiente, con luz directa desde el exterior. Además las viviendas en planta baja disponen de jardines privativos a ambos lados de los bloques.

La composición de las fachadas refleja la horizontalidad de las amplias terrazas, que sirven de encuadre de las vistas desde el salón. En la zona de dormitorios se proponen huecos de proporción vertical en cada uno de ellos con un ligero movimiento compositivo horizontal.